Todo comenzó con risas que se escuchaban desde lejos. Desde muy temprano, los niños y niñas llegaron con ojos curiosos, pasos inquietos y una emoción difícil de ocultar. Algunos venían de la mano de sus padres, otros corriendo directo al lugar donde los juegos ya los estaban esperando. Así inició nuestra celebración del Día de la Niñez en la Fundación MJS.
Entre canciones, juegos y colores, los niños se fueron soltando poco a poco. Hubo carreras improvisadas, manos llenas de pintura, globos que volaban y risas que contagiaban a todos. Cada actividad se convirtió en una excusa perfecta para compartir, aprender y, sobre todo, sentirse queridos y escuchados.
Lo más especial del día no fueron solo los juegos o las dinámicas, sino los pequeños momentos: un niño que venció la timidez para participar, una niña que compartió su premio con un amigo, una familia que sonrió al ver a su hijo feliz. Al final de la jornada, nos llevamos más de lo que entregamos: la certeza de que un día lleno de amor puede dejar huellas que duran para siempre.
Así vivimos el Día de la Niñez en la Fundación MJS, reafirmando nuestro compromiso de seguir creando espacios donde cada niño y niña pueda crecer con alegría, dignidad y esperanza.